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Palabras del Embajador

Apertura en el Foro Nicaragüense sobre Competitividad
Centro de Convenciones Crowne Plaza
Managua, Nicaragua

18 de septiembre de 2008

Buenos días,

Es un gran placer para mí estar aquí, el día de hoy, para inaugurar este foro sobre competitividad.  Este es el segundo foro de esta naturaleza que la Embajada ha patrocinado para abordar este tema, el primero de ellos, en conjunto con el Ministerio de Industria y Comercio, el pasado mes de mayo. 

El Subsecretario Adjunto del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Walter Bastian, y el  Subsecretario Adjunto del Tesoro para el Hemisferio Occidental, Brian O’Neill, participaron en este evento, que tuvo como anfitriones al Ministro Solórzano y su equipo del MIFIC.

Este foro tiene como anfitriones a AMCHAM y al COSEP.  Aprecio en gran medida el esfuerzo que han hecho para reunir a destacadas personalidades del gobierno y del sector privado, para discutir los aspectos más importantes encaminados a mejorar la competitividad en Nicaragua.

Cabe mencionar que ProCafta, con fondos de USAID, ha estado firmemente comprometido en ayudar al Gobierno de Nicaragua y a los nicaragüenses en asuntos relativos a la competitividad.  Posteriormente, Eric Miller les brindará los resultados de un estudio realizado por ProCafta acerca de este mismo tema. 

Adicionalmente, como muchos de ustedes saben, nuestro Departamento de Agricultura, la Cuenta Reto del Milenio, y USAID han estado apoyando al gobierno y al pueblo de Nicaragua a mejorar la capacidad de las empresas nicaragüenses para competir internacionalmente, y aprovechar al máximo las ventajas del CAFTA.  Deseamos que CAFTA sea todo un éxito en Nicaragua, y lo ha sido.

Pese al explosivo crecimiento del comercio a causa del CAFTA, existen señales preocupantes.  Como ustedes han podido observar, diversas medidas e indicadores valoran que la competitividad en Nicaragua ha decaído en los últimos dos años, en comparación con otros países. 

Este es un fenómeno reciente, puesto que en años anteriores la competitividad en Nicaragua había ido incrementando rápidamente.

La medición de la competitividad relativa requiere de cierto arte y difícilmente alcanza la perfección.  El Foro Económico Mundial y otras entidades similares han tratado de refinar sus métodos para medirla. Prestan cuidadosa atención a un cierto número de elementos:

  • el Estado de Derecho;
  • el alcance de la corrupción;
  • la adecuada infraestructura;
  • la solidez de los mercados financieros;
  • la apertura del comercio;
  • el derecho a la propiedad privada;
  • la equidad del régimen fiscal;
  • el desarrollo de tecnología y grado de innovación, y
  • el nivel de capacitación y productividad relativa de la fuerza laboral,

estos son entre otros elementos de importancia.

También consideran la estabilidad política y la existencia de instituciones democráticas fuertes.  Pienso que estos son elementos igualmente importantes tanto para los inversionistas extranjeros como para los propios ciudadanos de los países.

Los gobiernos interesados en atraer inversiones hacia sus mercados, tanto locales como extranjeras, necesitan tomar en consideración todos estos elementos al momento de desarrollar sus políticas.  Necesitan comprender que la inversión es riesgosa. Un empresario invierte mucho para lograr poco, albergando siempre el temor de perderlo todo.  Por esta sencilla razón, los inversionistas van donde se les da la mejor acogida, donde el ambiente político es estable, donde las reglas del juego son claras y no cambian demasiado y donde el riesgo de perderlo todo es bajo. 

Los países que se han concentrado en atraer la inversión han alcanzado un grandioso éxito.  Norteamérica.  Europa.  La antigua Europa del este. Asia del este y del sudeste.  Miren a China y a Vietnam.  Miren a Chile, y a México. Hoy por hoy, si tomamos a la Unión Europea como una sola unidad económica, México representa la novena economía más grande del mundo; si no la tomamos como tal, representa la treceava economía más importante. 

En cada uno de aquellos casos, estos países adoptaron una visión amplia del comercio y la inversión.

Estos países han puesto de manifiesto que el capitalismo puede ser cualquier cosa, menos salvaje, cualquier cosa, menos el dominio exclusivo de las culturas de los países del norte de Europa.  El comercio y la inversión generan riqueza. Una riqueza que, a través de los impuestos, permite a los gobiernos mejorar la educación y la salud pública, construir infraestructura, y elevar el nivel de vida de todos sus ciudadanos.  Es por eso que, en los países que han apostado por la apertura del comercio y la inversión, el nivel de vida es tan alto o se está elevando con rapidez.

Aunque de vez en cuando se presentan algunas excepciones -- ciertos banqueros inescrupulosos que llenan sacos con cascarilla de arroz haciéndolos pasar por sacos llenos de café -- la vasta mayoría de los hombres y mujeres que se desempeñan en el sector privado son personas buenas y decentes, que proporcionan empleos, transmiten sus habilidades, desarrollan nueva tecnología, pagan sus impuestos a tiempo, contribuyen al bienestar de la comunidad, y construyen una economía con igualdad de oportunidades para todos.  Desafortunadamente, los inescrupulosos se encuentran por todos lados, y francamente, algunos de los peores están en las estructuras del gobierno.

Acabo de leer un artículo en el periódico “New York Times” acerca de una inspección que se llevó a cabo en la división de hidrocarburos del Departamento del Interior de los Estados Unidos.  Es verdaderamente impactante.  Basta con decir que la misma reveló un bochornoso escándalo que involucró sobornos, sexo y drogas.  Pero debo también hacer hincapié que los protagonistas de eso han sido despedidos y unos cuantos probablemente vayan a prisión por largo tiempo.

Competitividad: permítanme traer a colación un concepto.  Después de todo lo que se ha dicho y hecho, la gente de todos los países del mundo, incluyendo los Estados Unidos y Nicaragua, deben producir bienes o proporcionar servicios que alguien más desea comprar.

Déjenme repetir esta premisa fundamental: todos tenemos que producir bienes o proporcionar un servicio que alguien más desea comprar.

Suena sencillo, pero puede volverse terriblemente complicado.  Piensen tan solo en todas las cosas que ustedes toman en consideración cuando quieren comprar ropa: el diseño, color, talla, calidad de tela, la tienda, el precio, el impuesto.  ¿Combinará con las piezas que ya yo poseo?  Todos estos son factores tomados en consideración por los estadounidenses que compran ropa hecha en Nicaragua.  

El hecho es que cada industria tiene sus propios elementos que la impulsan, cada empresa tiene sus propias necesidades.  Y cada país tiene sus propias ventajas y debilidades.  Una empresa se puede preocupar por colocar frutas y vegetales frescos en el mercado.  Otra, por suplir repuestos para carros.  Una tercera, por importar la tecnología más eficiente para manufacturar tela de mezclilla. 

Pero el meollo del asunto de mejorar la competitividad consiste en la provisión de bienes y servicios de la más alta calidad, al mejor precio.  Si los nicaragüenses no pueden lograr hacer esto, créanme, otros lo harán.

Al final de cuentas, las necesidades de la gran masa de consumidores son atendidas porque existen mayores opciones, mejores productos, precios más bajos, mercados abundantes y finalmente más empleos que permiten alcanzar un nivel de vida más alto.

Los negocios lo saben todo acerca de la competitividad.  Hasta los dueños de la pulpería más pequeña saben de lo que se trata.  También saben cuán importante es el papel que el gobierno puede jugar.

Colocar frutas y vegetales frescos en los mercados internacionales implica lograr que tales productos agoten las inspecciones sanitarias fronterizas a la mayor brevedad posible.  Asegurar un contrato a largo plazo para suplir arneses para automóviles puede depender de la habilidad de exportar hacia los mercados más importantes con bajos aranceles; cero aranceles con el CAFTA, suena muy bien.  La exportación de tela de dril puede depender de la habilidad de importar un enorme capital en equipo y materia prima, con bajos aranceles o incluso exentos totalmente de impuestos.  ¿Alguno de estos ejemplos les resulta familiar?

Para revertir el descenso de la competitividad que Nicaragua está experimentando, incumbe al gobierno y al sector privado sentarse a dialogar para identificar los cuellos de botella y las barreras impuestas al comercio y a la inversión y encontrar las formas de superarlos.  Muchos nicaragüenses pueden tener distintos puntos de vista acerca de este problema, pero recuerden que existe una sola Nicaragua.

Al fin y al cabo, si los inversionistas, tanto locales como extranjeros, perciben que Nicaragua ofrece un clima de negocios que les permita competir exitosamente, ellos se quedarán.  Y mejor aún, invitarán a otros para que vengan.  Si el CAFTA contribuye a que se produzca este resultado, entonces, bien vale el esfuerzo.

Agradezco el tiempo que los funcionarios del gobierno y los miembros del sector privado dedicarán para participar como panelistas el día de hoy.  Durante el almuerzo, el Señor Vicepresidente Morales Carazo brindará un resumen de lo acontecido en el segundo Foro sobre Competitividad de las Américas llevado a cabo en Atlanta recientemente.  Otros funcionarios del gobierno, junto con representantes del sector privado participarán en las discusiones del panel. 

Gracias a todos por su presencia el día de hoy.  Buena suerte con su intercambio de palabras. Muchísimas gracias.

 

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